sábado, 22 de marzo de 2014

Cuando me baño con mis yerbas, mis abuelas me visitan

Cuando me baño con mis yerbas,
mis abuelas vienen.
 
Una me lava con cuidado el pelo,
tallando y acariciando mis sienes,
rogando con amor mil bendiciones;
 
otra me restriega los brazos y las manos,
mientras me sopla en los oídos para alejar mis temores;
 
otra me limpia bien las piernas
frotando suavemente mi pelvis con yerbas frescas,
ella le reza a mi vergüenza.
 
La otra exfolia mis pies cansados,
ella le da gracias al cielo por las bendiciones que hay a mi paso,
ella pide también porque,
en mi andar nunca deje ni encuentre camino desolado.
 
Entonces viene otra,
que me cubre con su manto blanco,
disque para que no me pegue ni me lleve el aire.
 
Es la Coyolxauqui que me abraza y me apapacha,
hace que el baño de mis abuelas no sea en vano. 
 
 
Del Libro, "Nuestra Medicina: De Los Remedios Para El Aire Y Los Remedios Para El Alma" de Estela Roman