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domingo, 11 de agosto de 2013

Alma Máter por Isa Sanz

A continuación, encontrarás algunas imágenes que me encantan del último trabajo de la artista Isa Sanz, “Alma Máter”, cuyo significado es “madre nutricia” y frase que se utilizaba en la antigüedad para nombrar a la Diosa Madre. Recoge una serie de retratos de madres e hijas/os en período de lactancia.
Si quieres ver toda su obra entra a su página:
http://www.isasanz.com/español/obra/alma-máter-fotografía/

 
 
 
 
 

"En un bosquejo, la Madre:
 
Soy la Madre tanto como la Luz…
La Matriz intangible…
En mí mora el conocimiento,
el conocimiento de las cosas sempiternas…
Yo soy quien alza el sonido de la Voz
para los oídos de los que me han conocido…
Soy la matriz que da forma al Todo
dando nacimiento a la luz que brilla con esplendor.
                                               (The Nag Hammadi Library)

viernes, 5 de octubre de 2012

Manual de Ginecología Natural para Mujeres - Rina Nissim

Lindas Mujeres, les dejo el link donde pueden encontrar el "MANUAL DE GINECOLOGIA NATURAL PARA MUJERES" DE RINA NISSIM, http://es.scribd.com/doc/44622443/Manual-de-Ginecologia-Natural-Para-Mujeres-de-Rina-Nissim

Bellas, la que quiera me escribe a
mujerencurso@gmail.com  y se los envío en formato PDF, ideal si quieren imprimirlo o leerlo de manera más amena.

Un libro que nos transmite la sabiduría del cuerpo-tierra.
Las abrazo en Hermandad,
Claudia


miércoles, 25 de julio de 2012

Es hora de una Revolución por Leslie Power

El lunes recién pasado en la USACH, se levó a cabo la 1° Jornada de Gestación, Parto y Nacimiento Consciente.
Una de las expositoras fue Leslie Power, una mujer comprometida con la vida, psicóloga de tomo y lomo que lucha por el respeto a las relaciones amorosas, una madre que está con sus hijos y les muestra que el mundo puede ser un lugar mejor, una diosa de mil facetas que ofrenda sus dones al universo.

En su blog Revolución de Amor compartió con tod@s nosotr@s la conferencia que dio ese día.
Si te la perdiste o te la quieres respetir, te invito a que inviertas algunos minutos de tu día para que conozcas su visión y puedas leer sus reflexiones y vivencias.

Conferencia: Es Hora de una Revolución  http://www.revoluciondelamor.com/2012/07/es-hora-de-una-revolucion.html

Te dejo parte de su presentación para que te animes a leerla:

"Si recuperamos a la madre, a la madre amorosa, de pechos ricos, la de útero en movimiento, la que goza… si recuperamos a la mujer trabajadora con sus hijos creciendo a su lado y conseguimos a hombres nuevos que apoyen a sus mujeres confiadas que se atrevan a conseguir políticas públicas de apoyo real a la conciliación del mundo de la producción y de la reproducción, si, en definitiva, recuperamos el amparo emocional y el amor, estoy segura, recuperaremos a la madre tierra.
Soy optimista.
Ya lo hemos develado.
Los velos han caído.
No hay secretos."


domingo, 22 de julio de 2012

LLL en Revista Mujer

Comparto con ustedes el reportaje "Amamantar es lo Natural" que la Revista Mujer, le hizo a Naty (Nathalie Clermont) líder y voluntario del Grupo Cordillera de la Liga de la Leche en la Región Metropolitana.

...y a ustedes, ¿qué les parece?

http://mujer.latercera.com/2012/07/22/01/contenido/23_3750_9.shtml

lunes, 2 de julio de 2012

El congelamiento del cuerpo por Laura Gutman

Para comprender la lógica de nuestra sociedad basada en la dominación, observemos que el problema no está en el niño que no encuentra el cuerpo de su madre al nacer, sino en esa madre que no siente –espontáneamente- apego hacia su hijo. Ese es, desde mi punto de vista, el verdadero drama de la civilización.

Las mujeres –al igual que los varones- provenimos de historias de desamparo, falta de cuerpo, mirada, disponibilidad afectiva, ternura, leche o abrazos. Entonces hemos aprendido tempranamente a congelar las emociones, el cuerpo, los deseos y las intuiciones.

La distancia que hemos instaurado para que el dolor no duela tanto, luego nos ha convertido en las mujeres que somos hoy: desapegadas y secas. Ese frío interno, es lo que nos imposibilita sentir compasión y apego por el niño.

Todo niño humano nace de un vientre materno y anhela permanecer en un territorio similar. Esto es intrínseco a todas las especies de mamíferos.

El verdadero problema es que las madres humanas hemos anestesiado nuestro instinto de apego, con el objetivo de no seguir sufriendo por esa distancia vivida cuando nosotras mismas hemos sido niñas.

Es una rueda que gira en torno a lo mismo: vacío, distancia con la propia madre, congelamiento del cuerpo y de las emociones, anestesia vincular, luego imposibilidad o corte frente al instinto de apego sobre la nueva cría.

Si las mujeres sintiéramos la poderosa necesidad de no separarnos de nuestra cría, nadie podría imponernos ese alejamiento.

Somos las mujeres quienes –rechazantes de una cría que no sentimos propia- permitimos, estimulamos y facilitamos que la criatura sea alejada y tocada por personas extrañas. Claro que para comprender esa falta de apego, tenemos que remontarnos hacia atrás. Hacia nuestras madres y hacia las madres de nuestras madres y así, por generaciones y generaciones de separaciones tempranas y anti humanas.

Hay dos hechos que merecen un pensamiento ordenado, para comprender el alcance del desastre ecológico respecto a la falta de apego de la madre hacia su cría.

Por un lado, la masificación del maltrato en los partos. Por el otro, la represión sexual -especialmente sobre las mujeres- durante siglos de oscurantismo y misoginia. Ambas imposiciones son las herramientas perfectas del Patriarcado para lograr que desaparezca todo vestigio de intuición y de apego de la madre respecto a su cría, para convertir a cada madre en una procreadora de futuros guerreros: niños y luego jóvenes iracundos, desesperados por falta de amor, con rabia y con toda la potencia puesta al servicio de la revancha. O bien, niños desvitalizados, perdidos en la tecnología, deprimidos y sin entusiasmo ni voluntad.

viernes, 27 de enero de 2012

¿Qué hacer cuando queremos seguir amamantando y debemos volver al trabajo?

Esta pregunta empecé a hacermela cuando mi hija tenía 4 meses y debía volver a trabajar cuando cumpliera 6. Aunque tuve la suerte de poder estar todo ese tiempo dedicada a ella (todavía no existía el post-natal que se acaba de lograr el año pasado), me angustiaba muchisimo imaginarme cómo iba a ser este cambio.
No sabía si iba a conseguir sacarme leche, si iba a ser capaz de estar lejos de ella, si mi hija se acostumbraría con otra persona que la cuidara y millones de otras preguntas.
En la consulta terapéutica, este es un problema que lleva a muchas mujeres a consultar y habitualmente, me encuentro en diversos foros y blogs donde plantean este tema.

Para mi fue muy inspirador aprender en la Liga de la Leche las distinatas maneras de almacenar y conservar la leche materna, así como también recibir la contención y el apoyo de Natalie Clermont, la única líder del grupo en ese entonces (ya se cumplen 3 años y medios de mi vivencia).
A pesar de que tenía un extractor de leche y que ponía todo de mi parte para hacerlo (respiraciones, meditaciones, pensamientos positivos) no logré sacar más que 2 dedos de leche.

En una de las conversaciones que tuvimos con Nathalie, me regaló un hermoso libro, que inspiró a la madre y mujer que soy.
Hoy quiero compartir con ustedes este regalo que pueden bajar gratis de internet. Considero importántisimo que las mujeres que trabajan fuera de casa y que quieren continuar con la lactancia, lo tengan en su "velador". En él encontrarán herramientas y testimonios de muchisimas mujeres latinoamericas que han podido responder a esta pregunta que aqueja a tantas mujeres. Y nos ayuda a enfrentar esta situación de un modo más positivo y alentador.
El libro se llama "Las Hijas de Hirkani", y está inspirado en un antiguo cuento indio, que forma parte del libro y que que puedes leer a continuación:





"Hirkani fue una repartidora de leche que vivió en un pequeño pueblo en las faldas de Raigad con su marido y su hijo. Ella y su marido poseían ganado y sus ingresos provenían de la venta de la leche de
sus vacas.
Su historia comienza durante una luna llena en el mes Hindú de “Ashwin”, un tiempo llamado “Kojagiri Poornima”. Era un tiempo para celebraciones jubilosas e unificadoras ya que los agricultores habían finalizado la cosecha. Naturalmente, que los ánimos estaban altos en estos tiempos de abundancia, especialmente en el reino del Rey Shivaji. La ocasión demandaba extraordinarias cantidades de leche para la cocina del palacio por lo que las repartidoras de leche de la vecindad
habían recibido instrucciones con antelación para viajar al fuerte a entregar más leche.
Hirkani nunca había visitado la capital antes; el viaje le daría la ocasión de hacerlo. Había escuchado impresionantes historias de palacios maravillosos, de un gran mercado y de muchas pompas y esplendor acordes con la capital del reino.
La noche anterior a su viaje, soñó con todo lo que había escuchado. Sin embargo, habían algunos obstáculos que harían este viaje de negocios algo difícil. Su marido estaba fuera en una expedición militar y no había nadie para cuidar de su pequeño. Además, debía organizar su viaje en el intervalo de tres o cuatro horas entre las sesiones de amamantar. Era una perspectiva atrayente y su familia necesitaba el dinero, por lo que hizo arreglos para viajar.

La tarde siguiente, Hirkani amamantó a su pequeño abundantemente, lo acostó a dormir y lo dejó con amigos de la familia. Con emociones encontradas, se dispuso a cumplir su misión.
El viaje implicaba caminar unas pocas millas hasta la entrada del fuerte y luego escalar 1,250 pies (420 metros ) hacia arriba, con adicionales 1,460 escalones para alcanzar la puerta principal del fuerte. El palacio que había dentro estaba a media milla alejado de la puerta principal, y la calle que llevaba hacia él pasaba por un animado mercado.
Cubrir esta distancia de un lado a otro con las pesadas jarras de leche era difícil y parecía más complejo por el hecho que Hirkani tenía poco tiempo. Por razones de seguridad las puertas del fuerte se cerraban a la hora de la puesta del sol y no se volvían a abrir hasta la mañana siguiente.
Hirkani tenía miedo de ver lo que antes solamente había soñado. Entregaron la leche en el palacio y ella y las demás repartidoras de leche recibieron su pago. Naturalmente, el área estaba congestionada ese día y Hirkani terminó separada de sus amigas. Las buscó en vano.

Finalmente, decidió emprender sola el regreso a casa. Sin embargo, con la multitud y la confusión, no logró encontrar su camino hacia las puertas principales. Hirkani había perdido tiempo muy valioso.
Pronto se asustó al escuchar a los cañones sonar, estos indicaban que las puertas pronto se cerrarían. A cada disparo que escuchaba, Hirkani corría más rápido.
Cuando logró alcanzar la puerta principal, era demasiado tarde. Las enormes puertas se cerraron bajo llave.
Hirkani rogó a los guardias que le abrieran pero sus suplicas fueron vanas. Las puertas solo podían abrirse por orden del Rey Shivaji. El imaginarse a su bebé, ahora hambriento en el pueblo de abajo, la hizo sollozar. Su blusa estaba mojada de leche. Continuó llorando y finalmente los guardias accedieron a llamar al oficial a cargo, quien iría a ver al rey para intentar obtener el permiso para abrir las puertas.
El tiempo pasó y Hirkani se puso más y más nerviosa. Todo estaba tomando mucho tiempo. El cielo estaba oscuro y la luna llena reflejaba la preocupación o en su rostro. Su instinto materno la llevó a
explorar otra vía de salida, quizás una menos convencional.
Se marchó de la puerta principal y continuó caminando dentro del fuerte buscando una vía de escape. Finalmente, encontró un lugar sin guardias. A lo lejos abajo en el valle podía vislumbrar las luces de su pueblo.
Era imposible; se sentía angustiada separada de su pueblo y de su hijo. Pero había una pendiente vertical que subía por más de 1000 pies (330 metros ) de las profundidades de abajo. Ni siquiera el mejor soldado de la armada del Rey podría aventurarse hacia abajo, era una muerte segura.
Mientras esperó, Hirkani no vio otra cosa sino el rostro de su hijo y no escuchó sino su llanto.

La luz de la luna llena no le ayudaba pues la pendiente vertical estaba del otro lado. A pesar de ello 
decide hacerlo. Comienza a descender y arbustos espinosos y piedras filosas cortan su piel, inflingiendo heridas y dolor. Continuó su descenso con gran determinación hasta que no sintió más nada. Para cuando llegó abajo, sus ropas estaban en jirones y sus piernas temblaban.
Corrió hacia su choza y tomó en sus brazos a su bebé, sosteniéndolo cerca de su pecho. Era casi la media noche, y la felicidad descendiósobre la pareja madre-hijo así como los dioses poblaron el cielo para ver la maravilla de la tierra.
En el fuerte del Rey Shivaji, la conmoción había comenzado. El Rey había ordenado a los guardias que abrieran las puertas, pero estos no lograron encontrar a la madre desesperada. Antorchas especiales se encendieron para buscarla. La búsqueda finalizó junto a la jarra vacía al borde de un precipicio. El rey se quedó horriblemente disgustado al escuchar las noticias y asumió que la joven madre había muerto.

A la mañana siguiente, los caballos reales fueron enviados abajo para informar a su familia. Llegaron para escuchar el cuento de coraje que Hirkani había vivido.
El Rey Shivaji estaba muy impresionado con esta hazaña y Hirkani fue apropiadamente honrada. El pueblo dónde vivió todavía existe hoy día y se llama el pueblo de Hirkani; en su honor".

martes, 2 de agosto de 2011

Amamanta sólo si quieres hacerlo

A propósito que socialmente se está celebrando la Semana Mundial de la Lactancia, te cuento que si tú estás dispuesta a amamantar es posible hacerlo, aunque creas que no eres capaz u otras personas te digan que no tienes leche suficiente o que tu hij@ queda con hambre o que tu leche es de mala calidad o miles de otros comentarios que contienen el potente mensaje "no eres capaz de hacerlo", o que tu historia de vida te haya mostrado que las mujeres de tu familia no amamantaban, o que visualizas que es imposible complementar trabajo- lactancia;  sexualidad- lactancia; descanso- lactancia; vida social- lactancia u otros ámbitos de tu vida personal.

Expreso esto porque en nuestra sociedad de consumo, impera una visión de corto plazo, de lo reemplazable, de la productividad y de que otros siempre saben más que nosotras mismas, aludo a los mensajes que recibimos de pediatras u otros personajes dentro del área de la salud, nuestras madres, padres u otros familiares, amig@s, jefes, televisión, multinacionales e incluso personas que no conocemos y nos dan su opinión sin que se las pidamos.

Infórmate, lee, pregunta, contacta a mujeres que amamantan, participa de alguna reunión de grupos pro-lactancia y luego COMPARA tu realidad con el guión-discurso de que "todas podemos amamantar".

Creo que sólo así podrás decidir si quieres continuar amamantando o dejar de hacerlo, elegir entre leche de formula o leches vegetales. Decidir sin culpas, sin dudas, sin darle explicaciones a nadie, desde una coherencia entre lo que piensas, deseas y haces.

Es tu vida y tu eres la protagonista!!!!!!
Mujer en Curso

miércoles, 4 de mayo de 2011

Lactancia, una forma de amar

La lactancia materna es fundamental en cualquier plan de salud materno-infantil. Disminuye el riesgo de diarrea, infecciones respiratorias, otitis, meningitis por Haemophilus y otras muchas infecciones, así como de diabetes, muerte súbita del lactante, obesidad y otros problemas de salud. En la madre, la lactancia se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, y a largo plazo con una disminución de las fracturas por osteoporosis; al retrasar la reaparición de la menstruación ayuda a ahorrar hierro y a evitar la anemia, y produce de forma natural un espaciamiento de los embarazos que mejora la salud y alivia la carga de trabajo de la madre al tiempo que facilita la supervivencia de sus hijos. UNICEF calcula que, en estos momentos, la lactancia está salvando cada año seis millones de vidas, y que podría salvar al menos un millón más si se generalizase la lactancia materna hasta al menos los dos años (complementada con otros alimentos a partir de los seis meses).

Sin embargo, las mujeres han dado el pecho durante millones de años sin conocer todas estas “ventajas”. Y ha sido precisamente en el siglo en que se han descubierto dichas ventajas, y en los países donde se han descubierto, donde la lactancia artificial se ha extendido hasta relegar, hace unas décadas, a la lactancia materna a una situación casi anecdótica de la que por fortuna ya se está recuperando.

Debemos huir de la postura reduccionista que ve la lactancia como una herramienta de salud, como “el mejor alimento y la medicina ideal”, postura que a veces conduce a promover la lactancia como un deber (peor aún: un “sagrado deber”) de la madre. La lactancia materna es algo mucho más importante, mucho más profundo y mucho más poderoso que un alimento o una medicina.

Los argumentos médicos son los únicos, por ejemplo, en el caso de las vacunas. Las usamos única y exclusivamente porque protegen contra las enfermedades; ése es el motivo por el que las recomiendan los profesionales, las distribuyen los gobiernos y las administran los padres. Nadie usaría una vacuna si no creyese que protege contra una enfermedad.

Pero la lactancia materna es mucho más. Es lo que madre e hijo están instintivamente preparados para hacer. Basta con dejar al recién nacido sobre el cuerpo de su madre, en contacto piel con piel, durante un par de horas, y casi todos se arrastran espontáneamente hacia el pecho y se ponen a mamar. La lactancia es una demostración física de afecto, como los besos o las caricias; es contacto contra la soledad, consuelo ante la pena, un momento de calma en la vorágine del día. Es el orgullo de sentirse única, irreemplazable, plena, triunfante sobre los obstáculos, adorada por tu hijo. Dar el pecho no es uno de los sacrificios que hacemos para prolongar la vida, sino uno de los motivos por los que queremos vivir. No es un medio para lograr un objetivo, sino un fin en sí mismo.
Hemos de reconocer que los argumentos que mueven a un médico o a un planificador sanitario a recomendar la lactancia no son los mismos que mueven a una madre a dar el pecho. La mayoría de las madres que amamantan lo hacen sin haber recibido ningún consejo de su médico. O incluso, tristemente, en contra de los consejos de su médico. Las rutinas hospitalarias obsoletas, la separación después del parto, el uso innecesario de suplementos, los absurdos horarios que limitaban la frecuencia y duración de las tomas, la obsesión de que todos los niños engorden por encima de la media (una imposibilidad matemática) y la falta de preparación de muchos profesionales para ayudar a solventar las dificultades de la lactancia (grietas, infecciones, escaso aumento de peso...) han hecho que muchas madres se pierdan esta importante etapa de sus vidas. Errores que han tenido consecuencias aún más graves al trasladarse las prácticas occidentales a los países en desarrollo.

La recuperación de la lactancia materna no pasa por convencer a las madres de sus ventajas, sino por cambiar las prácticas hospitalarias (http://mail.vtr.net/Redirect/www.ihan.es/), mejorar la formación de los profesionales, ofrecer información práctica, fomentar los grupos de ayuda mutua (http://mail.vtr.net/Redirect/www.fedalma.org/), impedir la publicidad engañosa de la industria, y alargar el permiso de maternidad y otros derechos de la mujer que trabaja fuera de casa.

Fuente: http://www.savethechildren.es/det_notyprensa.php?id=341&seccion=Not

lunes, 28 de marzo de 2011

Amamantar

Muchos se sorprenden cuando se enteran que amamanto a mi hija que tiene dos años y medio, para mi la leche materna es un alimento que la nutre física y emocionalmente. ¿Acaso los animales les dan otro tipo de leche a sus crías?  
Pienso que si las mujeres queremos y estamos dispuestas a amamantar, el resto de las personas no deberían cuestionar nuestro actuar.

Cada mujer tiene derecho a elegir el camino que quiere seguir.
Apoyo a las mujeres que deciden darle leche de animal a sus hijos, a las que no deciden darles, a las que continúan dándole pecho, a las que en algún momento les darán y a las que hoy se lo están cuestionando.
Creo que cada mujer sabe lo que es mejor para ella y para nuestras hijas e hijos.

Cuando estamos conectadas con nuestra diosa interior la sabiduría femenina emerge sin problemas, la confianza de que estamos haciendo lo que sentimos que debemos hacer se hace más presente y el poder de enfrentar a los demás aflora en los círculos que nos movamos.  

Sea cuál fuera el camino que tomes, escucha a tu mujer sabia, aquella que te susurra lo que tú sabes que es bueno para tí y para los que amas.

Mujer en curso, te invito a ver este video, a mi me encanta la melodía de la canción y las imágenes están llenas de cariño, amor, entrega y alegría
Claudia Ferrer